Los repelentes son una herramienta útil para marcar límites dentro del hogar. Si tu perro ha elegido un sillón o una esquina específica para hacer sus necesidades, un repelente puede ayudarte a redirigir su conducta.
Estos productos utilizan aromas que resultan desagradables para el olfato canino, como el cítrico o el vinagre, pero que son inofensivos para ellos y para tu familia. No son tóxicos y actúan como un elemento disuasivo.
Es importante limpiar bien la zona con un desinfectante enzimático antes de aplicar el repelente para eliminar por completo el rastro de orina. Así, el perro no volverá a marcar su territorio en ese lugar.