Las almohadillas de los perros son resistentes, pero no están preparadas para ciertos extremos. En verano, el asfalto puede alcanzar temperaturas de 50-60°C y quemar sus patas (prueba a apoyar tu mano descalza). En invierno, la sal y los productos anticongelantes irritan las almohadillas. En terrenos rocosos o con espinas, pueden cortarse.
Nuestras botas tienen suela antideslizante de goma y cierre de velcro ajustable. Son transpirables y resistentes al agua. El perro necesita un periodo de adaptación (puede caminar de forma extraña al principio).
Especialmente recomendadas para perros de ciudad, de montaña o para perros mayores con almohadillas resecas.